sábado, 16 de febrero de 2013

MI OTRO YO

Capítulo 7


     - Abuela, ya se qué es lo que está buscando Roberto, hemos tenido un pequeño encuentro no deseado - Giré mi cabeza para que pudiera ver la quemadura -
     - Santo cielo hija, ¿Estás bien? ¿Qué busca?
     - Sí tranquila, me he echado pomada. El dinero de nuestros padres.
     - Bueno, entonces no tienes de qué preocuparte, está muy bien escondido como tú sabes.
     - Sí, pero si no se lo doy estará dispuesto a hacer otra locura como hizo con mamá, papá y Calcetines, no quiero pasar por algo así otra vez.
     - Pero si se lo das nunca podrás vengarte de él.
     - ¿Y qué hago? No se me ocurre nada...bueno son las seis, tengo que ir a recoger a Arturo, supongo que llegaré tarde, no me esperes despierta, cierra bien toda la casa y si necesitas algo llámame al móvil, por favor abuela.
     - Claro que si cariño, ten cuidado ¿Vale? - Me dio un beso -

Salí de casa y monté en mi nuevo coche. Arturo vivía muy cerca, pero me dijo que al lugar donde quiere llevarme se debe de ir en coche. Él se encargaba de preparar la comida para el pic-nic, a parte de ser guapo, se dedica a cocinar, se le dan bien los coches y ponerme nerviosa con su forma de mirarme...este chico lo tiene todo.
Me encontraba en frente de la casa de Arturo, comencé a tocar el claxon. Salió con una cesta en la mano, llevaba una camiseta de manga corta ajustada de color morado, un bañador largo y unos bóxer dorados que se veían perfectamente por encima del bañador, le daba un toque sexy. Abrió la puerta del coche y se subió.

     - Hola preciosa - Me dió un beso en la mejilla -
     - ¡Hola! ¿Puedo saber qué has preparado de comida?
     - Claro que no, luego lo verás - Me sonrió - Por cierto, te voy indicando.

Arranqué el coche, y me dispuse a ir donde me indicaba Arturo. Pasamos por un desvío que no había visto nunca, la carretera por la que íbamos estaba rodeada por un bosque de infinitos pinos. Más adelante me dijo que aparcara, nada mas salir del coche tuve que quitarme las gafas para poder ver el precioso lago que tenía en frente, el agua era clara y si te acercabas se podían ver algunos peces. El sol bañaba todo el paisaje y daba una temperatura ideal. Decidí quitarme la camiseta y quedarme en bikini. Observé como me miraba Arturo, y por esa mirada parecía que tenía muchas ganas de mí.

     - Ese bikini te sienta muy bien
     - Gracias - Dije sonrojada -

Entonces se quitó la camiseta, se acercó al lago y se echó agua por encima para refrescarse, me quedé como tonta mirando como cada gota de agua caía por su bronceada piel perfecta, por su pecho musculado y sus asombrosos abdominales. Notaba como la temperatura de mi cuerpo empezaba a subir, y no era precisamente por el calor del sol.
Arturo extendió un mantel sobre el césped, y comenzó a sacar la comida. Había alitas de pollo, ensaladilla rusa con palitos de cangrejo, aceitunas y huevo. Unos sándwiches de jamón y queso philadelphia, y por último un plato lleno de frutas cortadas, como kiwi, manzana, plátano y fresas con nata.
Me quedé asombrada, y solo pude decirle que gracias y comenzamos a comer.
Arturo me estuvo comentando que vivía solo con su padre, ya que su madre murió en el parto al tenerle a él, es hijo único. Le hubiera gustado mucho conocerla. Me comentó que conoció a mi abuela por el tema del coche, y por que muchas veces la ayudaba con la compra, se hicieron grandes amigos y la abuela le habló de mí.

     - Bueno no quiero aburrirte, cuéntame Victoria, ¿Porqué te fuiste a Londres?
     - Veras yo...- Se me hizo un nudo en la garganta al tener que pensar en el por qué de mi viaje, los ojos comenzaron a ponerse llorosos y giré la cabeza para que no me viera llorar -
     - Oye, perdona, si no quieres hablar del tema no pasa nada - Me acarició la mejilla -
     - Bueno, la verdad que es bastante fuerte y no es algo de lo que me guste hablar, y menos hoy, el día está siendo perfecto a tu lado y no quiero estropearlo.
     - Ya, pero, si te lo guardas va a llegar un momento en el que no puedas más y explotarás, pero no quiero agobiarte.
     - Si te lo cuento, ¿Me prometes que no te irás de mi lado?
     - Te lo prometo. No creo que sea un motivo por el cual tenga que irme de tu lado.
     - Bueno espero que no te asustes.


Continuará...